martes 25 de mayo de 2010

Tenemos que volver



No puedo, es imposible.

He leído libros de autoayuda, he probado con Benzodiazepina, he agotado la paciencia de mi psicoanalista, incluso como último recurso me he apuntado a un gimnasio pero nada, no puedo.

Cualquier bebida me sabe a whisky MacCutcheon; me levanto cada día a las 8:15; en la cola del banco tarareo Downtown; quiero tener una hija a la que llamar Ji Yeon; leo con obsesión Alicia a través del espejo una y otra vez pero siempre pospongo empezar Nuestro común amigo; pago la entrada del zoo sólo para ver a los osos polares; las próximas vacaciones las tengo programadas en Tenerife (eso si el humo me deja volar); cada 108 minutos tiro de la cadena del baño; me he tatuado en el hombro "Camina entre nosotros pero no es uno de los nuestros"; he comprado una furgoneta Volkswagen T2, a la que he pintado de un azul cielo monísimo, sin siquiera tener el carnet; Regreso al futuro se ha convertido en mi peli favorita, al poner la radio me pregunto por qué Drive Shaft no está entre las 10 mejores bandas del año, me despido de mis amigos con un namasté de acento impecable...

Es imposible acabar con esta constante, quiero volver. Tenemos que volver.

Soy un caso perdido.